Todo ocurrió una tarde llena de pensamientos, arte y sobre todo, calidez.

Me reuní con mi mentora, Lidia Monzón, y mientras tomábamos el té, pude ver que uno de mis sueños no era inalcanzable. Que con constancia y esfuerzo todo llega y que el problema está cuando nos enfocamos siempre en una misma cosa. Esa tarde aprendí que a veces es mejor dejar que el río siga su cauce y que todo fluya. Es importante abrir bien los ojos y saber si nos encontramos en nuestro momento en la vida. (Pues todo se reduce a eso.)

Me enseñó y explicó los procesos que lleva detrás la creación de un libro y me mostró varias opciones y ejemplos. Después de ese día supe que yo también podría formar parte del mundo de la literatura y sobre todo, sentí esperanzas.

Me alegra mucho tener este apoyo ahora en mi vida, porque sé que a mí sola me sería todo más complicado. Como dice el dicho “el caminar se demuestra andando” y ahora sé que estoy a punto de dar mi primer paso.

Gracias a ti Lidia y a todos aquellos que están haciendo esto posible.

Laura Kallmünzer, Colegio Heidelberg.